Las cremas de verduras son recomendables a cualquier edad y en cualquier época del año, ya que en la mayoría de los casos se pueden tomar tanto frías como calientes, y las hay para todos los gustos. Se trata de un plato muy fácil de elaborar –consiste básicamente en cocer verduras y después triturarlas–, y en principio también muy saludable, aunque esto dependerá de los ingredientes que incorporemos, y de sus cantidades. Lo ideal para una cocina sostenible es que nos ajustemos a la época del año a la hora de elegir nuestros ingredientes, porque así no solo contribuiremos a un consumo más respetuoso con el medio ambiente, sino que también podremos ahorrar unos euros en la cesta de la compra.

Hay proyectos como Soydetemporada.es o nuestro calendario de temporada que ofrecen información –a través de ilustraciones sencillas y de un calendario– de las frutas y verduras que se pueden consumir cada mes del año. En cuanto a sus propiedades, cabe destacar que las cremas o purés de verduras son muy interesantes desde el punto de vista nutricional porque son una fuente de vitaminas, minerales y, en menor medida, de fibra alimentaria. Complementadas con algún alimento proteico de origen vegetal (legumbres, tofu, seitán, soja texturizada) o animal (huevo, pollo, pavo), y con cereales integrales (pan integral, arroz integral…) conforman un menú completo y equilibrado. Las cremas de verduras caseras son también una opción estupenda si queremos ahorrar tiempo en la cocina, ya que en función de los ingredientes se pueden congelar o transformar en conserva para tener siempre disponible un plato saludable, que resulta muy apropiado para las personas con disfagia o que no pueden masticar bien, o para facilitar que los niños coman verduras.

Consejos para preparar cremas de verduras caseras

La crema de verduras perfecta debe contener verduras, obviamente, que combinaremos en función de nuestras preferencias. Ahora bien, qué combinación de verduras cocinemos, qué aderezos utilicemos y qué tipo de líquido empleemos para la cocción, van a determinar el éxito de la receta. Estos consejos te ayudarán a dejarlas en su punto ideal.

Elige bien los ingredientes

El apio, el puerro y la cebolla son buenos acompañantes –juntos, o por separado–, y pueden añadirse a la calabaza, el calabacín, el brócoli, la coliflor o la zanahoria, por ejemplo. Las verduras de hoja verde como las espinacas o las acelgas también ofrecen muchas posibilidades, especialmente si las combinamos con patata, ya que aporta una textura consistente muy agradable, además de un sabor delicioso.

Menos sal y más especias

Es recomendable limitar el uso de sal, y que la que utilicemos sea yodada. Podemos añadir especias para darles un sabor más potente si nos da miedo que nos quede insípida o sosa. La cúrcuma, la pimienta y el curry son muy buenos condimentos. También el jengibre en polvo y la nuez moscada. Si nos gusta el picante, la cayena en polvo –en dosis muy pequeñas– les da un punto delicioso a los purés de verduras. Las especias elevan las cremas –y casi cualquier plato– a un nivel superior, así que no hay motivo para evitarlas o temer el resultado.

Añádeles frutos secos

Otro plus de sabor es el que ofrecen los frutos secos, crudos o tostados, pero sin sal. Los frutos secos son los grandes olvidados en la cocina –y en nuestra alimentación–, quizás por falta de costumbre o porque se les responsabiliza de la ganancia de peso, pero deberían formar parte de nuestra dieta a diario por su estupendo contenido nutricional: son ricos en fibra, grasas saludables, proteínas, vitaminas y minerales. Según la guía Pequeños cambios para comer mejor, elaborada por la Generalitat de Catalunya, “son perlas de salud” porque “un elevado consumo de frutos secos está relacionado con menor mortalidad y con reducciones del riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, enfermedades respiratorias y diabetes”. Podemos añadirlos a una crema de verduras molidos en la propia crema o esparcidos por encima bien picados, para disfrutar de su sabor y de sus propiedades.

Enriquece el líquido de la cocción

En cuanto a la cocción de la verdura para elaborar la crema podemos emplear agua hasta cubrir las verduras, pero una opción para darle más “cremosidad” a la crema, valga la redundancia, es con añadir un poco de leche o bebida vegetal –sin azúcares añadidos–. Es preferible evitar las natas líquidas, y emplear aceite de oliva virgen en lugar de mantequilla.

Utiliza una batidora potente

Para triturar la crema lo mejor es emplear una máquina batidora potente, que resultará clave para lograr una textura apetecible. Los vasos batidores, tan populares para hacer batidos y zumos, son una buena opción para estas preparaciones.

Para triturar la crema lo mejor es emplear una máquina batidora potente, que resultará clave para lograr una textura apetecible. Los vasos batidores, tan populares para hacer batidos y zumos, son una buena opción para estas preparaciones. 

 

Articulo de WEBCONSULTAS

 

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