No es un secreto que la alimentación de nuestros hijos en la actualidad, se encuentra inmersa en el consumo de productos industrializados, y no me refiero a los productos preparados, hablo también de los productos como leche, huevos, carnes, frutas y legumbres que son tratados industrialmente desde el cultivo hasta la cosecha, que si bien garantizan los nutrientes necesarios, también pueden contener elementos que con el tiempo pueden resultar perjudiciales en el desarrollo de nuestros hijos. ¿Qué cuáles son estos elementos?... continuemos leyendo…

Existen investigaciones en las que se debaten la importancia o no de consumir alimentos orgánicos durante la infancia; algunas de estas investigaciones indican que no es preciso el consumo de alimentos orgánicos, porque los alimentos que se consiguen generalmente en supermercados no varían en valor nutricional con estos, por lo que concluyen que contienen en esencia los mismos nutrientes, e incluso hacen la acotación de que dichos alimentos orgánicos pueden resultar algo más costosos para la economía del hogar … Peeeeroooo… y como leí en una oportunidad: “cuando hay un pero en el medio todas las teorías pueden ser rebatidas” estos mismos estudios indican que existen PEQUEÑAS DIFERENCIAS entre un alimento y otro… veamos a continuación cuales son.

• En cuanto a los vegetales orgánicos, la “pequeña diferencia” se centra en que los alimentos orgánicos contienen porcentajes extremadamente bajos en pesticidas, mientras que los alimentos industrializados pueden llegar a tener estos porcentajes en niveles más elevados.
• Si hablamos de las carnes de animales criados orgánicamente, se consigue que estos son menos susceptibles a contaminación con bacterias resistentes a medicamentos porque las reglas de la agricultura biológica prohíben el uso no terapéutico de antibióticos en dichos animales. A esto podemos aunar, la prohibición del uso de hormonas en los animales, lo que conlleva a que los lácteos, carnes y huevos de animales criados en forma más orgánica no contengan dichas hormonas.

Cuando indagamos un poco más sobre estas “pequeñas diferencias”, conseguimos un estudio de la Universidad de Washington en el año 2003 que trata específicamente sobre la dieta de los niños y el consumo de alimentos orgánicos; en el cual se determinó que aquellos que comieron los alimentos orgánicos tuvieron seis veces niveles más bajos de pesticidas en sus cuerpos que los que no lo hizo.

Por su parte, una pediatra del Austin Regional Clinic Far West, explica la importancia en el consumo de alimentos orgánicos en los niños menores de 2 años, manifestando que dichos alimentos tienen grandes beneficios en esta etapa, dado que es cuando el cerebro del bebé se están desarrollando a un ritmo rápido y los órganos son más propensos a ser sensibles a la exposición a sustancias nocivas, pues como este pediatra lo indica: "Incluso la presencia de pequeñas cantidades de exposición a los pesticidas son peligrosas para los bebés, debido a que tienen una masa corporal menor. Sus cerebros se están desarrollando rápidamente, y son especialmente sensibles a las neurotoxinas de esta edad."

Ahora bien, no se trata de satanizar los alimentos no orgánicos, pues si bien hemos comentado que los alimentos orgánicos presentan niveles ínfimos de pesticidas, los niveles de productos denominados agrotóxicos en los alimentos industrializados se encuentran en niveles seguros para el consumo. Sin embargo, diversas investigaciones han comprobado con estudios que en algunos casos las alergias, cólicos, incluso diarreas y los síntomas de colon irritable son ocasionados por los productos químicos que contienen algunos de los alimentos industrializados.

La Academia Americana de Pediatría (AAP), con relación a este tema es clara en promocionar la lactancia materna en exclusividad hasta los seis meses, de ser posible, pues de esta forma se evita el consumo de alimentos contaminados con pesticidas, hormonas o cualquier otra sustancia que pueda resultar tóxica y afectar el buen desarrollo del niño o niña. Posterior a estos seis meses viene la llamada alimentación complementaria, en la que esta academia recomienda dar en su mayoría frutas y legumbres naturales y frescas sin aditivos como sal o azúcar; este tipo de comida debe ser distribuida a lo largo del día en pequeñas dosis… entonces pensemos por un instante… si damos alimentos que contienen productos químicos en mayor cantidad que los alimentos orgánicos divididos en varias comidas a lo largo del día… ¿al final del día cuanto producto químico le hemos aportado a nuestros hijos?

Para muchos el tema de los alimentos orgánicos puede resultar una exageración o incluso un snobismo por el tema de la salud y el bienestar e incluso pueden hasta pensar que en otros tiempos no se hablaba nada de eso y los niños y adultos no sufrían males… y aquí vengo yo con mi peeeeroooo… mi respuesta para ese tipo de comentario es que precisamente en “otros tiempos”, el tiempo de mi abuela, de mi madre, los cultivos no eran “cuidados” con tantos productos químicos… hoy en día hay productos químicos para mejorar la tierra, para evitar las plagas, para fortalecer la planta… y así un sinfín de productos que “mejoran la producción” y aseguran la “calidad del alimento hasta llegar a la mano del consumidor”.

Entonces, volviendo al tema original de este artículo sobre la importancia de los alimentos orgánicos en la nutrición infantil, y luego de compartir con ustedes nuestra investigación sobre el tema, para nosotros queda claro que si bien a nivel nutricional hasta ahora no hay evidencia de diferencia entre los alimentos orgánicos y los industrializados, existen otros criterios que conllevan a la elección sin lugar a dudas de los alimentos orgánicos o procesados orgánicamente, para la adecuada nutrición y desarrollo de nuestros niños.